Sobre la traducción de guiones para televisión en España


© 1997, Xosé Castro Roig
 
Polémica cuestión ésta. Es frecuente que los profesionales del sector nos quejemos de la baja calidad de la traducción de las películas en este país. Con la aparición de las cadenas de televisión privadas, la oferta de traducciones audiovisuales ha aumentado considerablemente y también lo ha hecho —espectacularmente— el número de traductores que atienden esta oferta.

Tras más de siete años de traducción de material para televisión creo que las cuatro características principales de este tipo de traducciones son la urgencia, las bajas tarifas, la falta de revisión y la diversidad de contextos.

Urgencia

En función de la urgencia, el estudio de doblaje puede pedir al traductor que entregue la traducción de un largometraje (hora y media) al día siguiente; tres días después o una semana después. Paradójicamente, el traductor parece no sentirse incómodo con estos brevísimos plazos de entrega, ya que debido al poco monto de las tarifas, es necesario traducir varias películas a la semana para poder ganarse la vida en este sector.

Tarifas bajas

Quién puede pasar por alto esto. En España —oh, gran país de paradojas— un traductor puede cobrar lo mismo que un colega de un país en el que el salario mínimo interprofesional es cuatro veces inferior. También se da el caso, entre otros, de que un traductor de películas en Galicia gana más por el mismo trabajo que otro traductor hace en una ciudad más cara como Madrid, o que los traductores de libros o películas cobren hasta diez veces menos que un traductor técnico. La relación directa entre precios bajos y baja calidad es fácilmente deducible.

Falta de revisión

A diferencia de otros campos de la traducción, en la de material televisivo no existe un control de calidad fiable en la mayoría de los casos. Las cadenas de televisión destinan poco o ningún presupuesto a la revisión del material que traducen y emiten, a pesar de que en muchos casos supone el 80% de su programación. A veces, la labor de revisión la llevan a cabo personas cuya tarea es otra, pero que dedican parte de su jornada a visionar el doblaje, con lo que se detectan una mínima parte de los errores. El poco control de calidad que existe lo desempeña «involuntariamente» el ajustador o director de doblaje que adapta la traducción para sincronizarla para doblaje, lo que en algunos casos ayuda a mejorarla y a detectar errores y, en otros, a empeorarla y a introducir errores que no estaban.

Diversidad de contextos

En nuestras tarjetas de visita, cuando nos identificamos como traductores, siempre solemos añadir la coletilla de técnico, jurídico, especializado en informática, especializado en traducción de programas (eso que se llama ahora localización). Sin embargo, el traductor de material televisivo traduce desde «comedias de situación» de familias negras estadounidenses (con gran cantidad de jerga y expresiones coloquiales) hasta documentales de National Geographic, pasando por reportajes sobre sociedad, música o cualquier otra actividad. Así, al traductor de material televisivo se le supone una capacidad para traducir cualquier materia de las artes o las ciencias (y él se la arroga o, en el mejor de los casos, no la desmiente).

Por otra parte, si es obvio que cualquier traductor debe tener grandes dosis de curiosidad natural, cultura general (que no debe dejar de cultivar), pericia técnica (manejo de computadoras y otros equipos) y abundantes fuentes de consulta, en el caso del traductor de material televisivo, deben tenerse especialmente en cuenta estos requisitos. Dada la variedad de temas que pueden tratarse en una película, el traductor debe contar con unos medios de consulta rápidos y fiables (Internet es una opción fascinante): buenos diccionarios, excelente dominio de la jerga actual del inglés estadounidense (el 97% de las películas en inglés que llegan a España se producen en EE.UU.) y un buen dominio general de las datos históricos y sociales de aquel país.

Lista de —tan sólo— algunos errores frecuentes en la traducción de materiales para televisión o cine

Texto inglés: You have e-mail...
Traducción: Tienes correo-e...
Debería decir: Tienes correo electrónico...
Comentario: Traducción impropia. Es muy probable que el traductor desconociese el concepto del correo electrónico.

Texto inglés: I want a huge and happy family.
Traducción: Quiero una enorme y feliz familia.
Debería decir: Quiero una familia enorme y feliz.
Comentario: La colocación de los adjetivos en castellano, como es bien sabido, difiere generalmente de la inglesa.

Texto inglés: Buy the fucking answering machine!
Traducción: Cómprate el jodido contestador.
Debería decir: Cómprate el contestador de una vez; cómprate el contestador de una puta vez.
Comentario: Hemos pasado de no traducir fucking a traducirlo por expresiones que no se usan en nuestro país. Es un caso recurrente con las expresiones malsonantes, insultos y blasfemias. También es frecuente la autocensura. En muchos casos, debemos quedarnos con la función enfática del adjetivo y no tanto con su traducción literal.

Texto inglés: She put her tongue into my mouth.
Traducción: Metió su lengua en mi boca.
Debería decir: Me metió la lengua en la boca.
Comentario: En inglés suele hacerse referencia a algunas cosas con pronombres posesivos cuando no necesitamos especificar de ese modo ya que entendemos que sólo pueden ser nuestras. Así, my arm is hurting no debe traducirse como me duele mi brazo sino me duele el brazo, que, obviamente, es mío. Del mismo tipo son otras frases de la misma película: me da palmaditas en mi trasero; arrancó mis bragas; metió su pene (de él) en su boca (de ella), etc.

Texto inglés: ... to protect his ass.
Traducción: ... para proteger su culo.
Debería decir: ... para cubrirse las espaldas.
Comentario: Además de ser un calco, hace —de nuevo— un uso indebido del pronombre posesivo; debería haber escrito para protegerse el culo.

Texto inglés: ... we have to remove the OS2 tanks.
Traducción: ... tenemos que remover los tanques de OS2.
Debería decir: ... tenemos que sacar/extraer los tanques de OS2.
Comentario: Falso amigo.

Texto inglés: Roger. Do you copy me?
Traducción: Roger, ¿me copias?
Debería decir: Recibido. ¿Tú me recibes?
Comentario: Lenguaje de radio. Término empleado para indicar la recepción de un mensaje.

Por rematar esta breve nota sobre la traducción de material para televisión, es conveniente decir que en esta modalidad el traductor es más tradittore que nunca. Su adaptación del texto para el espectador español debe ser tal que en ocasiones tendrá que cometer «alta traición» contra el producto original. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de acabar expresándonos en español con estructuras estadounidenses, ya que gran parte de nuestra cultura es visual, televisiva y cinematográfica.

Así, debemos traicionar intencionadamente al texto cuando nos encontramos expresiones vulgares y malsonantes, mucho más variadas en nuestra lengua que en inglés y que, sin embargo, se ven una y otra vez mutiladas por la falta de imaginación de algunos traductores (jodido, jódete, bastardo, etc.). El habla vulgar y la germanía también es muy fértil en castellano y no se le saca todo el partido por miedo a hacer una adaptación demasiado libre del texto original. Y especial atención hay que prestar a las muletillas y a las onomatopeyas, completamente distintas de las nuestras y que, no obstante, se nos cuelan cada día en nuestras pantallas: oh oh; ¡oh, no!; ¡yija!; para serte honesto... ; oh, sí; esto apesta; te diré algo... ; lee mis labios; dame un respiro; etcétera.