Este texto pertenece a un mensaje electrónico enviado por mí a veintiún destinatarios judíos
—algunos de ellos amigos míos— cuando surgió la discusión sobre el antisemitismo en el DRAE y se habló de
la posibilidad de realizar una queja formal ante dicha corporación. He omitido nombres porque no vienen
al caso.
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De: Xosé Castro Roig
A: XXX
CC: XXX
FECHA: 26/10/97 17.11
RE: Una de lenguaje.
Shalom, XXX (y demás).
Gracias por enviarme este mensaje sobre el Diccionario de la Real Academia y ciertos términos discriminatorios
para los judíos.
Al principio, no pensaba entrar en esta cuestión, porque sé que es polémica, en tanto que toca cuestiones
delicadas, pero al final resolví opinar por tratarse más —en mi opinión— de una cuestión sociolingüística.
Permite que use mi respuesta como mensaje a todos y a modo de tribuna pública. Aunque odio justificarme,
vaya por delante mi «prosemitismo» declarado y mi añejo agnosticismo. Cito algunas partes del mensaje
original:
>En el Tercer Congreso de la Academia de la Lengua Española,
>que tuvo lugar en Bogotá en 1960, se acordó suprimir
>de los diccionarios académicos las palabras peyorativas
>que hagan referencia a todos los pueblos, sin distinción
>de raza, credo o religión.
Estoy de acuerdo en casi todo con la carta de XXX, pero si es así, creo que aquella decisión fue, sin
duda, un error. Más bien, creo que la intención de aquel acuerdo debió de ser el demarcar claramente los
términos peyorativos que no estaban indicados como tales en el DRAE.
En mi opinión, el Diccionario no define sino refleja el habla de la gente, de ahora y de antes. Partimos,
obviamente, de que el DRAE tiene miles de errores que nunca fueron corregidos (por falta de medios mecánicos
y económicos) y que deja mucho que desear como diccionario preciso en ciertas materias, pero también creo
que uno de los grandes valores que tiene es la gran cantidad de términos anticuados y en desuso que incluye.
Efectivamente, en la 4.ª acepción del adjetivo limpio, figura esto:
4. Aplicábase a las personas o familias que no tenían mezcla de moros, judíos, herejes ni penitenciados.
El DRAE no hace más que reproducir algo que se decía en la sociedad española y que ya constaba
en el primer diccionario de la lengua española (el «Tesoro de la lengua castellana» de Sebastián
de Covarrubias, de 1611) con esas mismas palabras. Sin este libro, es muy difícil leer a los clásicos:
Cervantes, De Alfarache, Quevedo, Góngora, etc. Muchos de ellos utilizaban expresiones que han desaparecido
o que no constan en diccionarios debido a su antigüedad. Algunos usaban el término «limpio» con esta
acepción, hoy en día desaparecida.
La cuestión es: ¿si suprimimos la acepción, suprimiremos también el antisemitismo, el racismo, el sexismo,
el integrismo católico? (porque no sólo afecta a judíos).
¿Y qué hay de los siguientes términos?:
Una merienda de negros.
Trabajar como un negro.
Engañar como a un chino.
Eso es un cuento chino.
¿Qué hacemos con términos o acepciones como éstas?:
zurrona.
De zorra1, ramera.
1. f. fam. Mujer perdida y estafadora.
callo.
Del lat. callum.
4. fig. y fam. Mujer muy fea.
Es cierto que hay definiciones que podrían eliminarse o, al menos, deberían revisarlas y marcarlas específicamente
como antiguas o peyorativas, pero aunque yo era de la misma opinión que XXX hace algún tiempo
con respecto a ciertos términos, he ido moderándome en los últimos años. Quizá porque veo, cada
día, cómo los estadounidenses, que en estas lides no suelen ser ejemplares, eliminan palabras de sus diccionarios
sin contemplación, creyendo así que espantarán los demonios y éstas caerán en el olvido, como las ideas
que representan.
Mi abuela no mira el DRAE cuando dice «le hicieron una judiada». Ni siquiera lo piensa. Mi abuela no
tiene ningún mal concepto de los judíos ni habla mal de ellos, al contrario, echa mano del tópico y los
considera «personas muy trabajadoras que lograron plantar naranjos en el desierto» :-). Y sin embargo
usa esa expresión que lleva quinientos años o más incrustada en nuestro idioma.
Creo sinceramente que el mero hecho de ser una palabra irrespetuosa no nos da el derecho a borrarla,
porque habría que borrar o quemar muchos diccionarios y eso de quemar libros a uno le trae recuerdos desagradables.
Otra cosa es que desaconsejemos su uso, igual que se podría desaconsejar «utilizar palabras malsonantes
en el transcurso de una conversación normal con un niño», por poner un ejemplo.
En este caso, las Academias tuvieron a bien cambiar la definición...
DRAE (19.ª edición, 1970):
judiada
1. Acción propia de judíos.
por otra más correcta.
DRAE (21.ª edición, 1992):
judiada. 1. f. Acción mala, que tendenciosamente se consideraba
propia de judíos.
En mi opinión, los tiros tienen ir por aquí: enmendar y aclarar, pero no eliminar.
Hay gente que va más allá y habla de eliminar el término «negro» de las acepciones negativas del diccionario:
dinero negro, trabajar en negro, lo veo muy negro, merienda de negros, trabajar como un negro...
Un amigo mío, que es asistente social en la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España), insiste
en que había que eliminar términos como:
loquero.
1. m. El que por oficio cuida y guarda locos.
porque el término «loco» es una «generalización irrespetuosa de un enfermo mental», según él. El término
loco aparece 29 veces en el diccionario. Otro tanto ocurre con minusválido.
Creo que habría que «replantearse» la estructura del DRAE; de hecho, lo están haciendo y la próxima edición
será toda una sorpresa (espero); un verdadero diccionario hispanoamericano. Creo también que hay
que acotar muy bien expresiones polémicas como la de «limpio» (incluyendo, por ejemplo una marca de «Peyorativo
o vulgar»), además de documentarse bien antes de escribir las de Torá, por ejemplo; además de otras
que incluyo al final de mi mensaje. Pero creo que cambiar un diccionario no cambia una forma de hablar,
que a su vez, refleja una forma de pensar o, simplemente —como en el caso de «judiada»— una expresión
actualmente 'vacía' de antisemitismo y herencia de siglos pasados.
Tres cuartos de lo mismo ocurre con el sexismo que aparece en el DRAE y que no es más que un fiel reflejo
del sexismo de nuestra sociedad: aunque queramos equiparar «puto» con «puta», no podremos mientras no
cambie la forma de ver esos dos términos en la calle. En este país, «puta» es la mujer que «vende su cuerpo
a cambio de dinero», además de la mujer «ligera de cascos». Ninguna de esas dos acepciones puede aplicarse
a un hombre que denominemos «puto», aunque modifiquemos las acepciones del Diccionario. Con esto quiero
decir que no es una cuestión tan sencilla como «borrar acepciones» sino «borrar actitudes», e insisto
en que estoy de acuerdo con el resto de lo expresado por XXX.
Y para mayores distensiones y tener más motivos para meterse con la Academia (cuidado: con la de aquí
y las de allá, que muchas veces nos olvidamos de que las americanas pinchan y cortan tanto como la española),
aquí van algunas definiciones que debieron ser redactadas por alguien que no tenía dos dedos de frente:
1. Descripción de personas como si fuera una variedad de «fauna»:
malayo, ya.
1. adj. Dícese del individuo de piel muy morena, cabellos lisos, nariz aplastada y ojos grandes, perteneciente
a una raza o gran variedad de la especie humana que se halla esparcida en la península de Malaca (de donde
se la cree oriunda), en las islas de la Sonda, y sobre todo en la Oceanía Occidental, que por ella se
llama Malasia. Ú. t. c. s.
2. En esta otra, el académico de turno estaba inspirado (atención a la última frase imparcial):
jilguero.
De silguero.
1. m. Pájaro muy común en España, que mide 12 centímetros de longitud desde lo alto de la
cabeza hasta la extremidad de la cola, y 23 centímetros de envergadura; tiene el pico cónico y delgado...
[...] Es uno de los pájaros más bonitos de Europa; se domestica fácilmente, canta bien, y puede cruzarse
con el canario.
3. Si eres homosexual, no hay adulterio (total incompatibilidad del DRAE con el Código Civil, por cierto):
adulterio.
Del lat. adulterium.
1. m. Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge.
2. ant. Falsificación, fraude.
4. Ídem: si eres homosexual, no puedes ser promiscuo; lo dice el DRAE.
promiscuidad.
1. f. Mezcla, confusión.
2. Convivencia con personas de distinto sexo.
5. ¡Vivan las definiciones 100 % científicas y rigurosas! (atención al tramo final con diminutivo...)
ñu.
1. m. Antílope propio del África del Sur, que parece un caballito con cabeza de toro.
Saludos afectuosos a todos.
Xosé Castro Roig (Madrid) |